LA LIGA DE LA COSTA DEL PACÍFICO

“Época de Ídolos y de Pasión por el Béisbol”

 

Introducción

 

El béisbol es una tradición en el noroeste de México. Aunque en lo general existen otros deportes igualmente interesantes, se ha dado en llamar al béisbol “el Rey de los Deportes”, y si el término exactamente en sus palabras carece de objetividad, la verdad de las cosas es que mientras haya oportunidad de entenderlo y de vivirlo muchos quedan convencidos de que existen varios aspectos de este entretenimiento que lo hacen muy especial.

 

Es posible que la pelota y el bat se hayan empezado a utilizar en Sonora a finales del siglo XIX, cuando el ferrocarril Guaymas-Nogales fue una realidad y se hizo posible desde 1882 el flujo de información, de mercancías y de personas de y hacia los Estados Unidos, país de origen de este peculiar pasatiempo. Durante la primera mitad del siglo XX el béisbol profesional fue tomando forma en Estados Unidos y dio muestras de ser exitoso, motivo por el cual, como muchas otros escenarios de desarrollo en este país vecino, el modelo de Ligas profesionales fue copiado en varias partes de la República Mexicana, Centroamérica e Islas del Caribe; el béisbol se puso muy de moda en los años 40’s y esta historia tiene que ver con esa euforia de héroes jonroneros y de lanzadores magistrales de aquel entonces.

 

 

El primer club de béisbol profesional en Estados Unidos  fue formado en 1869, los Red Stockings de Cincinnati; para finales del siglo XIX el béisbol se había convertido en pasatiempo nacional en los Estados Unidos creándose dos Ligas Profesionales, la Nacional y Americana denominadas Ligas Mayores o Grandes Ligas, que fueron establecidas en 1876 y 1903 respectivamente; la Serie Mundial fue organizada para obtener el campeón de ambos circuitos en ese 1903. La comunicación con el vecino país del norte por aquellos tiempos, como ahora, siempre se ha dado de manera inevitable por el conveniente intercambio comercial, el siempre presente flujo turístico o bien en la búsqueda de mejores perspectivas de trabajo y educación de familias sonorenses hacia la Unión Americana; lo que está de moda en Estados Unidos pronto llegaba a la frontera mexicana. Este volumen de información, mercancías y flujo de personas  se expandió sobremanera cuando llegó el ferrocarril norteamericano, cruzando desde Nogales hasta Guaymas por el año de 1882; indudablemente que esto contribuyó al mejor conocimiento del béisbol, pues ya era posible el viaje seguro de equipos que venían o iban a California y Arizona difundiendo el gusto por el Rey de los Deportes a mayor velocidad; es altamente probable que los trabajadores, Ingenieros y demás obreros norteamericanos seguramente bateaban pelotas en las horas de descanso e inclusive los primeros esfuerzos de ligas locales tenían que haber sido organizadas por ellos.

 

No resulta raro pensar que Guaymas empezó a tener mucho más contacto con el béisbol ya que un puerto conectado con un ferrocarril permitía un flujo más nutrido de información, aunque Hermosillo por ser la capital de Sonora también competía indudablemente. Las poblaciones con alto movimiento minero como Cananea y La Colorada eran residencia de gran número de norteamericanos que seguramente difundían noticias y conocimientos acerca del béisbol y pronto armaron buenos equipos; Nogales no se quedaría atrás siendo una importante estación fronteriza del caballo de hierro, el detonante del progreso en el pasado.

 

El Sr, Miguel S. Durazo en su libro “El Béisbol en Sonora”, destaca la referencia más antigua de un partido de béisbol en Hermosillo: “Don Tirso Gámez fue testigo en 1885 de los primeros juegos de béisbol  sostenidos por estudiantes del Colegio del profesor Don Benigno López y Sierra en la Calle Morelos, donde hoy existe el Parque General Pesqueira”.

 

 

 

Estadio Héctor Espino, Hermosillo Sonora México; Fotografía de Julio Alfonso Ruiz publicada en Google Earth

 

 

El Nacimiento de Esta Obra

 

Buscando datos en los excelentes archivos periodísticos de la Hemeroteca de la Universidad de Sonora, en una ocasión tuve la oportunidad de leer un periódico de 1946, y al pasar por la sección deportiva donde suelo por vicio detenerme, encontré la información relativa al campeonato que había ganado el equipo de Mazatlán en una serie contra Guaymas en la Primera Edición de la Liga de la Costa; fue un partido de 13 entradas en el que el primera base Agustín Bejerano, a la vez manager de Guaymas, dejaba caer un tiro del short stop permitiendo que Daniel Ríos anotara la carrera del triunfo desde segunda base; ese podía haber sido el tercer out de la entrada pero nunca llegó. Con el juego ganado, Venados de Mazatlán no podía ser alcanzado por su rival más cercano que eran los mismos Ostioneros y el festejo fue histórico en el puerto sinaloense.

 

Al leer los nombres de algunos peloteros que estaban jugando en esta Liga hojeando el libro hacia atrás, quedé impresionado; tanto Daniel Ríos como Agustín Bejerano pertenecen al Salón de la Fama del Béisbol Mexicano así como otros de los participantes en el encuentro citado: Vinicio García. Me aparté momentáneamente de mis objetivos de investigación en ese momento y revisé la temporada rápidamente... ¡mi asombro seguía en ascenso... era la primera Liga Profesional de Invierno en el noroeste de México!... ¡claro que no podía pasar desapercibida!

 

Tiempo después llega a mis manos el interesantísimo libro del excelente comentarista Don Alfonso Araujo Bojórquez titulado “Historia de la Liga de la Costa del Pacífico”;  una rápida lectura incrementa mi asombro sobre los hechos ocurridos en este fabuloso intento que duró 13 años, y al final me convenzo de que había que enfrentar el reto de  realizar un estudio más a fondo de este circuito, que es antecesor de actual Liga Mexicana del Pacífico. La Liga de la Costa  mantuvo a la afición con un entusiasmo que se contagió a ciudades importantes del noroeste de México como Hermosillo, Obregón, Guaymas, Navojoa, Culiacán, Los Mochis, Mazatlán, y por unos años hasta Tijuana y Guadalajara  llegaron a incorporar novenas que llevaron el béisbol desde Baja California hasta Jalisco.

 

Tomando un poco de tiempo en vacaciones, fines de semana y uno que otro día robado, me dediqué a reunir toda la información posible que permitiera un conocimiento preciso del desarrollo de las jornadas; cada serie fue analizada en forma paciente y meticulosa según los datos disponibles y poco a poco mi admiración por este béisbol crecía; esta labor comenzó en el año 2001.

 

El trabajo lo he disfrutado enormemente y me llena de satisfacción compartir esta experiencia con el público aficionado a este deporte de carreras y ponches. Algunos jugadores en el ocaso de su andar deportivo llegaron a dar sus últimos brillos refulgentes al pisar los Estadios de la Liga de la Costa; otros llegaron como novatos y alcanzaron su maduración convirtiéndose en los nuevos héroes de la loma o del pentágono para los años de 1960 y 1970; los promotores y dueños de equipos poco a poco aprendían esta nueva modalidad de negocio-deporte, aunque al final de la temporada número 13  el proyecto tuvo que ser cancelado para desconsuelo de la afición.

 

En el invierno de 1957 los Naranjeros de Hermosillo dieron el primer paso hacia el abandono del circuito lastimado por los innumerables compromisos financieros que no podían ser cumplidos cabalmente; Yaquis de Obregón hacía lo mismo y al final de la contienda se llegó a un consenso… la Liga tenía que morir y aunque el béisbol no falleció, el recuerdo de las hazañas de estos superestrellas aún prevalece entre los señores de antaño… que ya no son muchos por cierto.

 

Una nueva Liga llegaría para el invierno de 1958, más económica, con menos alarde financiero y sin las superestrellas del ayer, pero con mucho entusiasmo para continuar la tarea de mantener viva la flama del Rey de los Deportes. Después de 50 años la presencia de Béisbol Profesional alcanza su real maduración el día de hoy con un sólido prestigio; los tiempos de prueba quedaron muy atrás y la Liga Mexicana del Pacífico sigue y seguirá vigente en el gusto del público, esperemos que por muchos años más.

 

 

Las Etapas de la Liga de la Costa

 

Si quisiéramos dividir en períodos particularmente especiales a la Liga de la Costa del Pacífico, podríamos limitarnos a destacar cuatro etapas muy claras: a) Equilibrio Deportivo de 1945 a 1948, cuando tres miembros del circuito se repartieron campeonatos año con año en forma consecutiva: Venados de Mazatlán, Naranjeros de Hermosillo y Ostioneros de Guaymas respectivamente; b) Etapa “Arroyo” de 1948 a 1952, donde brilló intensamente el club de Tacuarineros de Culiacán con su manager estrella Manuel Arroyo; c) Etapa “Garibay” de 1952 a 1955 y 1957-1958, época donde el team de Venados de Mazatlán dejó historias memorables al mando de Guillermo “Memo” Garibay, y d) Etapa “Kittle” de 1955-1957 donde el club Naranjeros de Hermosillo logró hilvanar dos campeonatos al mando de Hubb “Chutabaco” Kittle, quien también participó curiosamente como jugador en el campeonato de 1946-1947 ganado por Hermosillo. En cada uno de estos períodos brillaron jugadores que entregaron las alegrías inolvidables de un campeonato a las ciudades de Mazatlán, Culiacán, Hermosillo y  Guaymas que en este documento nos proponemos relatar.

 

 

 

Agradecimientos

 

Nuestro agradecimiento sincero al personal de la Hemeroteca de la Universidad de Sonora, en especial al encargado señor Jesús Valenzuela Fimbres, quien siempre ha mostrado  disposición en el suministro de material periodístico que ha sido de gran valor para el cumplimiento de nuestros objetivos.

 

Del mismo modo, se reconoce ampliamente la contribución excelente del CP Guillermo Gastélum Duarte quien con sus atinadas recomendaciones han robustecido la calidad de este trabajo, así como para el Lic. Jaime Félix Pico, quien ha trabajado incansablemente en hacer realidad la difusión pública de esta obra.

 

No está por demás afirmar que los errores y omisiones son responsabilidad del autor, los cuales seguramente intentaremos corregir en versiones futuras. Es oportuno mencionar aquí nuestra solicitud al público en general para que contribuya con nosotros en el envío de cualquier material que considere pertinente para el engrandecimiento de este esfuerzo cultural; desafortunadamente el tiempo ha sobrepuesto una gruesa capa de polvo a este circuito predecesor de la Liga Mexicana del Pacífico, pero con mucho esfuerzo y entusiasmo trataremos de sacudirla para entregar a las nuevas generaciones los datos suficientes que permitan su real valoración.

 

Espero que esta obra sea de su completo agrado; cualquier aclaración o comentario puede dirigirlo al correo,

 

mjesus56@yahoo.com.mx

 

Ing. Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela

Autor