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BALDOMERO “MELO” ALMADA

Primer Nativo Mexicano en Grandes Ligas

 

En 1914, el niño de año y medio de edad Baldomero Almada Quirós y sus hermanos Luis, Amelia, Esther, Concepción, Aurora, Carmen y Neli, llegaron a Los Angeles, California acompañados de sus padres en una emigración más de nativos mexicanos a la Unión Americana. El señor Almada recién había tomado el cargo de Cónsul de México en Los Angeles, sirviendo además como agregado comercial para beneficio de ambos países. Su esposa, Amelia Quirós y sus hijos iniciarían una aventura en tierras extrañas obligado por las circunstancias, pues el diplomático Almada consideró la oportunidad de un mayor desarrollo para él y su familia al ejercer su profesión en los Estados Unidos, pues México atravesaba por un tiempo en el que la revolución entraba en su segundo y decisivo período tras el asesinato de Madero en 1913.

 

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Los Angeles, California, 1913

 

La familia Almada Quirós pronto se adaptó a la vida y cultura norteamericana en la que, por supuesto, el béisbol ya ocupaba un lugar preponderante en la actividad deportiva. El Sr. Almada no tardó mucho para convertirse en un apasionado del Rey de los Deportes y ambos niños, Lou y Melo, poco a poco fueron dominando el arte del bat y el guante. El hermano mayor Lou Almada tuvo un desempeño sobresaliente en los diamantes de las Escuelas Jefferson Grammar, John Adams Junior High y Los Angeles High School, hasta convertirse incluso en un jugador profesional; por  9 años participó en la Liga de la Costa del Pacífico entre 1929 y 1937 con Seattle y Mission Reds.  Su primer equipo fue el Albany en la Liga del Este en 1927 como un lanzador prospecto de los Gigantes de Nueva York, y pudo haber sido el primer mexicano en Grandes Ligas, sin embargo fue golpeado por una línea salida del bat de Fred Lindstrom durante una práctica de bateo en el entrenamiento de verano y ahí se esfumó su futuro en la loma de lanzar.

 

Por su parte Melo también destacaba en el atletismo y en el futbol americano en sus años juveniles; pero el béisbol fue su pasión. Cuando la Liga de la ciudad de Los Angeles comenzó en 1930, el jovencito de 17 años participó con el club de su escuela conectando 5 hits en el primer partido, uno de ellos cuadrangular, en un equipo en el que brilló como lanzador y jardinero. También alineó en una liga semiprofesional con el William Lane Junior Legion Post en el área llamada “El Paso”. Cuando Melo se graduó de High School, se unió a su hermano mayor para jugar en el club Seattle Indians; el manager Ernie Johnson quedó impresionado de su potencial y le recomendó convertirse en jardinero y dejar la loma de pitcheo.

 

Lou y Melo Almada en la primavera de 1932

 

Para la temporada de 1932 Melo Almada ya tenía una posición con Seattle y en 127 juegos bateó para .311 con 438 turnos al bat con 28 bases robadas; su hermano Lou pasó a los San Francisco Missions y no lo hizo tan mal al promediar .320. Para marzo de 1933 Melo se convirtió en el mejor prospecto jardinero de la Liga de la Costa; el 8 de abril bateó de 5-5 con un doblete; pegó cuatro hits en cuatro ocasiones con una seguidilla de 17 hits entre mayo 28 y junio 11; todos comentaban que seguramente iría a Grandes Ligas a sus 20 años y así fue, pues Eddie Collins lo firmó para los Medias Rojas de Boston el 2 de julio en una transacción que involucró al segunda base Freddie Muller por $40 mil dólares; esa transacción salvó al equipo de Seattle del colapso financiero según se comentó tiempo después. Almada se quedó con los Indian Seattle por el resto de la temporada, aunque Muller, campeón jonronero en 1932, debutó con Boston seis días después finalizando la temporada con .188 en 15 juegos; al año siguiente se despidió del béisbol.

 

Con la noticia de que Almada iría a Grandes Ligas hubo celebración en la colonia mexicana de Los Angeles; el día 23 de julio se organizó el “día de Almada” participando el cónsul mexicano Alejandro V. Martínez y Rosita Moreno, la hermosa actriz mexicana de Fox Studios; también encabezaron la celebración los boxeadores Kid Azteca y Babe Face Casanova; Seattle perdió los dos juegos programados ante los Hollywood Sheiks y Almada se fue de 7-2.

 

Melo y Lou Almada

 

Baldomero Almada alineó su primer partido de Grandes Ligas el viernes 8 de septiembre de 1933 en el Fenway Park en contra de los Tigres de Detroit, y alineó de primer bat en el jardín central; fue una victoria de los visitantes 4 por 3 en el que Almada conectó un sencillo y anotó una de las tres carreras del Medias Rojas, club alojado en el séptimo lugar del standing a una escalofriante distancia de 33 juegos del primer lugar, en aquel tiempo en manos de los Senadores de Washington; el lanzador fue Tommy Bridges ante una asistencia estimada en 10 mil espectadores; el mismo día se va 4-1 en una jornada doble con otra derrota de Boston por el mismo marcador.

 

El sábado 9 de septiembre el jovencito Almada bateó un hit en tres turnos con un pasaporte y una carrera anotada en una victoria de Medias Rojas 6-4 sobre los mismos Tigres; después jugó de titular tres partidos en contra de Cafés de San Luis con poca fortuna al irse de 12-1. Para los siguientes encuentros se fue al banquillo entrando ocasionalmente de emergente. El 23 de septiembre se fue de 2-2 con tres carreras anotadas y su primer jonrón en Ligas Mayores contra los Yanquis de Nueva York y sobre Herb Pennock; Yanquis ganó 16-12 con jonrones de Ruth y Gehrig. Al día siguiente alineó de titular otra vez de segundo en el line-up el 24 de septiembre en contra de Yanquis en el Fenway Park, yéndose de 4-1 con un pasaporte y dos carreras anotadas en un triunfo de 10-4 de Boston.

 

Babe Ruth frente a Melo Almada (le conectó 3 hits)

 

Melo Almada mostró su calidad en el diamante cuando bateó de 4-3 con una carrera anotada en un triunfo de Boston 4-3 contra los Atléticos de Filadelfia el jueves 28 de septiembre,  además tuvo su segundo robo de base de la temporada. Un juego más de 4-3 lo realizó en contra de los mismos Atléticos dos días después en el que anotó 3 carreras con dos pasaportes. Para finalizar la temporada, Almada se fue de 3-3 en el mismo Yankee Stadium con dos bases por bolas lanzando el gran zurdo Babe Ruth, juego en el que Yanquis venció 6-5 el día domingo 01 de octubre; el gran bambino permitió 4 carreras en la sexta y una en el octavo además de conectar un cuadrangular solitario en el quinto; lanzó las nueve entradas en el último de su carrera y en el único partido que subió a la loma aquel 1933.  Almada finalizó con un promedio al bat de .341, con 15 hits en 44 veces al bat, un cuadrangular y solo 3 ponches con 11 pasaportes; impulsó 3 carreras y anotó 11 bajo la dirección del manager Marty McManus.

 

El Fenway Park, 1933

 

Pero McManus, también tercera base titular, dejó Boston al año siguiente y Buck Harris tomó las riendas del equipo; Almada poco encajó en el proyecto de Harris ya que el jardinero central Carl Reynolds tomó la titularidad al llegar en un cambio pactado con los Cafés de San Luis; y no lo hizo tan mal con un promedio al bat ese año de .303 en 113 juegos con 86 carreras producidas, el segundo  mejor en el club detrás de Roy Johnson (119 y .320). Ese año Almada fue opcionado al Kansas City donde jugó excelente pelota al batear para .328 con 30 robos de base en 135 partidos; fue reclamado por Harris para finales de la temporada y Baldomero jugó 23 partidos todos en septiembre, aunque promedió un débil .233 en 90 turnos al bat, aunque no dejó de tener momentos brillantes: el día 17 de visita con los Cafés de San Luis bateó de 5-3 con par de dobles en una victoria de Boston 3-0 impulsando además una carrera con tres outs en los jardines siendo tercero en la alineación. El día 24 también se fue de 5-3 contra Yanquis en Nueva York en una blanqueada de 5-0 con un robo de base. Este año Boston tampoco tuvo fortuna y se mantuvo muy lejos del liderato quedando a 24 juegos de los Tigres de Detroit.

 

En 1935 Almada recibe la gran oportunidad al quedar de titular en la pradera central; solo perdió 3 juegos en todo el año mientras  Reynolds pasaba al jardín derecho; promedió un robusto .290 con 3 jonrones y 59 impulsadas siendo líder de hits conectados en el club con 176, tuvo 9 triples y se robó 20 bases con nuevo manager: Joe Cronin. Boston dejó las zonas de sótano pero tampoco pudo llegar a la cima quedando a 16 juegos del líder Tigres de Detroit.

 

Reynolds y Johnson son transferidos a Washington por el jardinero Heine Manush en el invierno de 1935, quien es colocado en el jardín izquierdo, Cramer toma la pradera central y Almada comparte el jardín derecho con Cooke, Gaffke y Dickey; esta vez el sonorense participa en 96 juegos y promedia .253 con 21 carreras impulsadas bajo el mando de otro piloto: Joe Cronin. Los Medias Rojas bajan más en la tabla y se quedan a 28.5 juegos del campeón Yanquis de Nueva York que terminaría llevándose la serie mundial con la pareja DiMaggio-Gehrig.

 

En 1937 Almada bajó más su promedio al bat con .236 en 32 juegos concluyendo su aventura en el Fenway Park; en junio fue cambiado a los  Senadores junto con los hermanos Rick y Wes Ferrell adueñándose del jardín central de nuevo bajo el mando del conocido Buck Harris; con Senadores tuvo un promedio bastante bueno de .309 con 4 cuadrangulares y 33 carreras impulsadas en 100 partidos actuando de primer bat. Debutó el 11 de junio ante Chicago en el Comiskey Park I en una derrota de Senadores 14 por 8; bateó dos hits y anotó dos carreras. Almada tuvo dos juegos de 4 hits y trece de tres en la temporada, dos de ellos el día 7 de septiembre contra sus antiguos compañeros en el Fenway Park; se fue 11-6 en dos sendas victorias de Washington que terminaría a 28.5 juegos de los Yanquis, después de Boston ubicado a 21 escalones del primer sitio.

 

 

Estadio Griffith de Washington (1937)

 

Al año siguiente después de jugar 47 partidos con Senadores y batear .244, Almada es transferido a los Cafés de San Luis por el también jardinero central Sam West y de nuevo le vino bien la franela; bateó para .342 con 77 carreras anotadas y 37 producidas en 102 partidos, incluso tuvo una seguidilla de 29 juegos consecutivos conectando de hit; en el 28 pegó cuatro y en el 29 tuvo tres antes de ser frenado por George Gill de los Tigres de Detroit. Pero esos números nada valieron pues a mediados de 1939 Almada cambia otra vez de club y ahora va a los Dodgers de Brooklyn vendido en $25,000 dólares; ese año redujo mucho su promedio pues bateó para .239 y .214 en cada novena. Su último partido ocurrió el 1 de octubre de 1939 en sustitución del jardinero central en el octavo inning, en una victoria de Dodgers 3-2 sobre Filadelfia; ese año acumuló 81 juegos con promedio de .214. Leo Durocher, manager de Brooklyn no creyó en Almada y lo envió al Rochester en la primavera de 1940; así, los días del primer nativo mexicano en la Gran Carpa habían terminado dejando un buen .288 de promedio al bat en 7 años.

 

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Almada con Washington

Almada con los Cafés de San Luis

Almada con Brooklyn

 

Catorce años después, “Melo” Almada fue invitado a dirigir al equipo de Mayos de Navojoa en la Liga de la Costa del Pacífico de México; lo hizo durante la Novena Temporada (1953-1954),  en 1955-56 y 1956-57. No le fue tan mal: en 1953-54 el equipo quedó en segundo lugar a un juego de Venados de Mazatlán y en 1955-56 terminó a 2 juegos de Naranjeros de Hermosillo también en el segundo puesto; en la edición número 12 deja el mando durante el mes de diciembre después de una desafortunada racha de 7 derrotas en los últimos 8 encuentros muy alejado del líder Naranjeros a 9 juegos; fue sustituido por Bill Serena finalizando la campaña a 10.5 del Campeón Hermosillo; esta vez no hubo juegos de playoff.  

 

En 1953 Almada conformó un equipo bastante competitivo y perdió el campeonato prácticamente en las últimas dos series; colocado a un juego del líder, enfrentó primeramente a Hermosillo en la capital de Sonora donde ganó dos y perdió otros tantos en aquellas series de fin de semana de 4 juegos. El último partido fue una derrota 13-4 y fue tal la molestia de Melo que salió del parque antes de caer el último out. En esa ocasión Mazatlán en cambio ganó 3 a Ciudad Obregón así es que Mayos viajó a casa para la serie final contra Tomateros. El equipo de Baldomero hizo su esfuerzo y barrió a Culiacán, pero Mazatlán ganó los primeros tres juegos a Hermosillo para levantar el trofeo de Campeón. Almada tuvo en el line-up a brillantes elementos comoManuel Echeverría (al mes pasó a Hermosillo), Bob Greenwood, Eddie Kapp (Canadiense), Bule Guzmán, Chango González, Nicolás Genesta, Borrao Garza, Adolfo Villicaña y Marcelino Solís. Receptores: Pilo Gaspar y Laureano Camacho. Cuadro: René González (1b), Burro Hernández (2b), Jim Baxes (3b), Chero Mayer (ss). Sustituto: Texano Castro. Jardineros: Mario Arencibia (después pasó a Guadalajara), Mario Ariosa, Ventura Morales, Chino Guajardo, Julio Alfonso y el coach Angel Abreu.

 

En 1954 Navojoa fue dirigido por Hubb Kittle, pero para el año siguiente Baldomero vuelve con entusiasmo al mando de los Mayos  por segunda ocasión; esta vez la Liga retoma la idea de una gran final después de una eliminatoria con los primeros cuatro equipos en el standing: Culiacán como líder, Navojoa a 2 juegos, Hermosillo a 3 y Ciudad Obregón a 6. En la semifinal pactada a 8 juegos, 4 en cada sede, Navojoa superó 6 juegos a 2 a Culiacán y Hermosillo le hizo lo mismo a Ciudad Obregón. Ya en la final contra Hermosillo con el mismo esquema, Mayos gana dos juegos de cuatro en casa y la final continúa en la capital de Sonora el 2 de febrero de 1955 con una victoria de 8 por 7 del equipo naranjero; la del despegue ocurrió en la parte baja de la novena entrada cuando Guillermo “Memo” Luna lanza descontrolado al plato con la casa llena y en cuenta de 0 y 2; debió ser un trago muy amargo para el manager Almada quien pierde un juego por demás importante después de llevar una victoria parcial de 5-0 en la mitad del sexto inning; en este partido Marvin Williams se va de 5-5 con dos jonrones. Hermosillo ganó el quinto juego pero Navojoa todavía con esperanzas se lleva el séptimo y la serie con ventaja 4-3 a favor de los locales llega al octavo partido. Finalmente este último encuentro sería para Naranjeros 8 por 4, con el cual se adjudicaría la serie y el campeonato que quedó precisamente en manos del manager de Navojoa el año anterior, Hubbard Kittle. Baldomero “Melo” Almada se queda esperando un partido de desempate que nunca pudo ser.

 

 

 

Melo Almada, manager de Mayos de Navojoa (1955-56)

 

El Legado de “Melo” Almada

 

No hay duda que Baldomero “Melo” Almada contribuyó en su momento a dignificar al pelotero y al deportista latino en el difícil ambiente racista norteamericano de aquellos años primeros del siglo XX; el rápido zurdo jardinero central, bateador de líneas y robador de bases, murió en Caborca, Sonora, México el 13 de Agosto de 1988 a los 75 años. Un periodista norteamericano (Carlos Bauer) preguntó alguna vez a Lou Almada, el porqué Baldomero se había retirado tan joven del béisbol; comentó que Melo sufría con demasiados lanzamientos pegados y sospechaba que los lanzadores lo hacían como un ataque de humillación; pero Lou insistía en que quizás lo hacían porque en realidad era un buen pelotero y usaban esa estrategia para incomodarlo en el plato. Pete Coscarart, jugador compañero de Melo en 1939 con Brooklyn, comentó que en el momento en que un lanzador se dio cuenta de que Melo se intimidaba con lanzamientos pegados al cuerpo, cada pitcher en la liga comenzó a tirarle como si no hubiera mañana para él.

 

Almada fue el primer jugador latinoamericano que dejó marcas de bateo en Ligas Mayores para jugadores hispanoparlantes; el periodista Luis Eloy de Venezuela escribió alguna vez: “…respecto a Melo Almada, es cierto que 7 temporadas no lo definen como una estrella de época pero siempre que de este gran hombre se tenga que hablar doy un paso al frente. Y es que fue el primer hispano en obtener un LIDERATO OFENSIVO en Grandes Ligas, incluso sobre Armando Marsans o cualquier cubano de los muchos que jugaron antes que él; algunos registros son: en 1938 lideró en sencillos la Liga Americana con 158, récord para latinos por 31 años hasta que en 1969 lo derribó Mateo Alou; ese mismo 1938 se convirtió en el primer hispano en anotar 100 carreras en una campaña. Sus 197 imparables en una temporada en 1938 fueron marca para latinos por 23 años, hasta que el inmortal Roberto Clemente lo superó con 201 en 1961. Otra marca para latinos que “Melo” dejó por mucho tiempo fue su seguidilla de 29 juegos conectando de hits la cual mantuvo en su poder por 32 años hasta que Rico Carty la derribó en 1970. También fue el primer latino en establecer o empatar un RECORD OFENSIVO de Grandes Ligas al anotar 9 carreras en un doble juego en 1937 contra los Marrones de San Luis, de hecho fue el primero en hacerlo en el siglo 20 y aun es registro vigente en las Mayores. Súmale que fue top 5 en outs realizados y asistencias como centerfield de la Americana de 1935 a 1938, y la única razón por la que no fue a un partido de estrellas fue porque era mexicano y jugaba con Washington.  Hasta su retiro en 1939 ningún cubano ofensiva ni defensivamente que hubiese jugado en las mayores le igualó”.

 

Nueve años después de la despedida de Almada, llegaría otro mexicano a brillar en la Gran Carpa: el segunda base Roberto “Bobby” Avila que incluso se convirtió en el primer latino en ganar un campeonato de bateo en 1954. En los años 60’s, el sonorense de Cananea Aurelio Rodríguez Ituarte, a sus 19 años 9 meses, tomaría su primer turno al bat en Ligas Mayores llenando el hueco de nacionales en el mejor béisbol del mundo custodiando la tercera base; un sonorense más haría historia grande con sus lanzamientos desde la loma a principios de los 80’s: Fernando Valenzuela, también de la región del Valle del Mayo.

 

No hay duda que aquel jovencito mexicano, Baldomero “Melo” Almada, logró cautivar al público norteamericano con sus veloces desplazamientos en el jardín central y sus momentos brillantes con el bat en la época dorada de Ruth, Gehrig y compañía. Se dice que Almada pudo haberse quedado mucho más tiempo en la pelota, pero su prematuro retiro seguirá siendo un tema para el análisis; en 1971 fue elegido al Salón de la Fama del béisbol mexicano; en los años 80’s vivió en Tucson, y según el escritor Keith Rosenblum, en entrevista personal, Baldomero manifestó que nunca experimentó discriminación en el béisbol aunque hubo momentos de humillación; frecuentemente alguien le decía en el camino: “… hey… maldito mexicano….con eso que haces crees que puedes sentirte americano?”.  

 

 

El béisbol de Aquellos años 1930´s

 

Almada fue un pionero,  valiente pelotero al enfrentar al público y a los lanzadores que poco a poco empezarían a restar su orgullo en el Rey de los Deportes; en 1947 Jackie Robinson rompería la barrera que Almada logró para México 15 años antes, en aquella tarde del 8 de septiembre de 1933; dos semanas después, el día 24, Ruth y Gehrig conectaron cuadrangulares en el Fenway Park en una victoria de Yanquis, pero ellos también observaron recorrer las cuatro bases a Baldomero, aquel muchachito mexicano de 20 años con su primer jonrón en Grandes Ligas… fueron los únicos batazos detrás de la barda ese día…